TDAH
Chicas con TDAH: los riesgos que no aparecen en la libreta
Qué dicen los estudios sobre el ánimo, la autolesión y el embarazo en chicas con TDAH, y cómo acompañarlas sin alarmarse.
Cuando una chica tiene TDAH, casi toda la conversación en casa gira alrededor del colegio: las notas, las tareas que no entregó, la agenda que se perdió otra vez. Es lógico, porque es lo que se ve. Pero en consulta aprendí que, además de la libreta, en una adolescente con TDAH conviene mirar otras cosas que se ven menos: su ánimo, cómo se trata a sí misma y cómo cuida su salud y su cuerpo. Este artículo es para madres y padres que quieren saber qué dicen los estudios sobre esos riesgos, sin alarmarse y sin mirar para otro lado.
Si tu hija habla de no querer vivir o se está haciendo daño, no esperes: llama a la línea 113, opción 5 (gratuita, las 24 horas), al 106 (SAMU) o acude a la emergencia más cercana.
¿Por qué a las chicas se les pasa el TDAH?
La imagen clásica del TDAH es la de un niño que no se queda quieto. Muchas chicas no encajan en esa imagen: son soñadoras, se distraen, olvidan cosas, pero no interrumpen la clase. Y eso cambia cómo se las mira.
Un estudio de 2009 con docentes de primaria en Inglaterra da una pista. Les presentaron el caso inventado de una niña de 9 años con TDAH. Casi todos (98 %) notaron que a la niña le pasaba algo. Pero cuando la niña era sobre todo distraída, solo el 14 % pensó en un posible TDAH, frente al 43 % cuando además era inquieta e impulsiva. Y cuando describían su problema como “dificultades de atención”, consideraban menos necesario derivarla a un especialista. El estudio tiene límites: no incluyó a niños para comparar, y respondió solo la mitad de los docentes invitados. Pero coincide con una frase que muchas familias reconocen: “es despistada, pero no da problemas”.
Otro estudio, con casi 20 000 gemelos y mellizos en Suecia, llegó a algo parecido por otro camino: a las niñas se las diagnosticaba sobre todo cuando además tenían problemas de conducta; en los niños, eso pesaba menos. Los autores concluyen que una chica con TDAH puede pasar más fácilmente desapercibida si no tiene problemas de conducta evidentes.
Y en una base de datos que reúne las historias clínicas de la región de Estocolmo, a las mujeres el TDAH les quedó anotado por primera vez, en promedio, a los 23,5 años; a los varones, a los 19,6. No mide exactamente cuánto se retrasa el diagnóstico, pero apunta en la misma dirección. Si quieres saber cómo se ve el TDAH en una mujer, lo explico en TDAH en mujeres adultas, y cómo lo trabajo con adolescentes en psiquiatría de adolescentes.
¿El TDAH aumenta el riesgo de depresión en las chicas?
Aquí está uno de los riesgos que menos se ven desde afuera.
En un gran estudio sueco con chicas y mujeres jóvenes de 15 a 24 años, las que tenían TDAH tuvieron un riesgo más de tres veces mayor de recibir por primera vez un diagnóstico de depresión o una receta de antidepresivos que las que no lo tenían. En la base de datos de Estocolmo, además, la mitad de las mujeres con TDAH había tenido un diagnóstico de ansiedad o de estrés, frente a una de cada cuatro entre los varones con TDAH, y más de un tercio uno de trastorno del ánimo, frente a uno de cada cinco. Esas cifras son de todas las edades, no solo de adolescentes, pero dibujan un patrón.
Hay un detalle que ayuda a entender cómo mirarlo. En el estudio de California que describo más abajo, que siguió durante unos diez años a chicas con TDAH, sus padres sí notaban en ellas más malestar emocional que en chicas sin TDAH. Pero lo que las propias chicas contestaban en cuestionarios de ánimo no fue muy distinto, y aun así las diagnosticadas de niñas con el tipo combinado tuvieron más autolesiones e intentos de suicidio. Los autores plantean, como hipótesis, que la dificultad para controlar los impulsos podría tener un papel central. Por eso conviene preguntar directamente por hacerse daño, y no solo por la tristeza.
¿Y la autolesión o las ideas de suicidio?
Esta es la parte más difícil de leer, y por eso quiero decirla con cuidado.
Un análisis que reunió 57 estudios encontró que, en personas con TDAH, las ideas suicidas y los intentos de suicidio se reportan con más frecuencia que en quienes no tienen TDAH. Ese análisis junta niños, adolescentes y adultos, y no pudo separar los resultados de mujeres y varones.
Para saber algo específico de chicas hay que ir a un estudio más pequeño. En California, Hinshaw y colaboradores siguieron durante unos diez años a chicas diagnosticadas con TDAH de niñas, hasta que tenían entre 17 y 24 años. En ese grupo de California, entre las diagnosticadas de niñas con TDAH de tipo combinado (distracción más inquietud e impulsividad), el 22 % había tenido algún intento de suicidio, frente al 6 % de las chicas sin TDAH. Dicho de otro modo: incluso en ese grupo, casi ocho de cada diez nunca lo intentaron. La autolesión sin intención de morir, que en ese estudio se medía con una pregunta amplia sobre haberse hecho daño a propósito, también fue más frecuente: 51 % frente a 19 %. En las diagnosticadas de niñas con el tipo sobre todo distraído, la diferencia no fue clara, pero era un grupo de unas 40 chicas y el tipo de TDAH cambia con los años: no permite descartar un riesgo mayor, así que la invitación a preguntar vale para todas.
Conviene leer esas cifras con sus límites. Es un grupo pequeño, de otro país, reclutado para programas de verano organizados por los investigadores, y los propios autores advierten que no es representativo. Las cifras de intentos cuentan lo ocurrido alguna vez hasta los 17 a 24 años, no solo en la adolescencia. Y hay algo que vale para todo este artículo: los estudios que describo en detalle se hicieron en Suecia, Inglaterra y California, y ninguno es solo de adolescentes; son de niñas, de chicas de 15 a 24 años o de mujeres de todas las edades. El análisis de 57 estudios reúne datos de varios países, pero no da cifras propias de chicas ni del Perú. El número exacto no se traslada tal cual a una chica en Lima; lo que sí vale es la invitación a preguntar.
Los autores del análisis de 57 estudios recomiendan justamente eso: que los profesionales pregunten por las ideas y conductas suicidas al inicio y en cada control de TDAH, porque los cuestionarios habituales de TDAH no suelen incluir esas preguntas. Si tu hija ya tiene un profesional que la acompaña, pregúntale a ese profesional si lo está conversando con ella.
Si tu hija te lo cuenta (esto es criterio clínico, no sale de los estudios):
- Agradécele que te lo haya dicho y escúchala con calma, sin retarla ni castigarla. Contarlo ya es un paso importante.
- No le quites importancia (“es una etapa”) ni le prometas guardar el secreto: dile que la vas a ayudar a buscar apoyo.
- Si habla de querer morir, no la dejes sola, guarda bajo llave los medicamentos y los productos tóxicos de la casa, y busca ayuda de inmediato: línea 113, opción 5, o la emergencia más cercana.
- Si se hizo daño sin intención de morir y no tiene una herida que necesite atención urgente, pide una evaluación en los próximos días. Aunque parezca leve, conviene que la vea un profesional.
La autolesión y las ideas de suicidio se pueden tratar, y con apoyo profesional y una familia que escucha, muchas chicas salen adelante.
No esperes a la próxima cita si tu hija habla de no querer vivir, se está haciendo daño o tiene una herida que necesita atención, dice que es una carga, se despide o regala sus cosas: llama a la línea 113, opción 5, al 106 (SAMU) o acude a la emergencia más cercana.
¿Qué dicen los estudios sobre el parto en la adolescencia?
En Suecia, entre las mujeres que tuvieron su primer parto entre 2007 y 2014, el 15,3 % de las que tenían TDAH tenía menos de 20 años al dar a luz, frente al 2,8 % de las que no tenían TDAH: más de cinco veces más frecuente.
Esa cifra se presta a malentendidos, así que la explico. No quiere decir que el 15 % de las chicas con TDAH vaya a tener un bebé en la adolescencia: el estudio mira a mujeres que ya habían dado a luz y cuenta cuántas lo hicieron antes de los 20, así que no permite saber qué proporción de todas las chicas con TDAH tiene un parto en la adolescencia. En Suecia, en general, los partos antes de los 20 son raros: el 3 % de los primeros partos del estudio. Además, en ese estudio “tener TDAH” significaba haber recibido medicación para el TDAH, lo que deja sobre todo los casos más marcados, y los investigadores no descontaron el peso de otros factores, así que muestra una asociación, no una causa.
Lo que llama la atención es que ocurrió a pesar de que en Suecia la anticoncepción es ampliamente accesible. Por eso los autores recomiendan que la atención de las chicas con TDAH incluya esfuerzos activos para prevenir el embarazo adolescente. Esto no habla de sus valores ni de su carácter: es parte del cuidado, igual que se conversa sobre el colegio o el sueño. Y si tu hija ya está embarazada o es madre, en mi experiencia acompañarla sin culpa y cuidar también su ánimo ayuda mucho.
¿Los anticonceptivos pueden afectar su ánimo?
Si tu hija usa un anticonceptivo hormonal, hay un dato más que conviene conocer, con calma.
En el mismo gran estudio sueco de chicas y mujeres de 15 a 24 años, entre las que tenían TDAH, usar la pastilla anticonceptiva se asoció a más riesgo de depresión, algo que no se vio en las chicas sin TDAH. Los demás métodos hormonales, los que no son pastillas, también se asociaron a algo más de depresión, pero por igual en chicas con y sin TDAH. Es un estudio con datos de historias clínicas y recetas: muestra una asociación, no prueba que la pastilla cause depresión. Los autores sugieren conversar también sobre los métodos de larga duración, pero qué le conviene a tu hija se decide con su médico, según su caso.
Lo práctico es esto: si notas cambios en su ánimo, que no deje el anticonceptivo por su cuenta, porque dejarlo sin otro método la expone a un embarazo no buscado. Anímala a conversarlo con su médico o ginecólogo. Es normal y sano que quiera hablar algunos temas a solas con su médico; en mi experiencia, ese espacio confidencial también la protege.
¿Cómo conversarlo en casa?
Esta parte no sale de los estudios, sino de lo que veo en consulta con familias.
- Separa la persona del síntoma. Olvidar, distraerse o actuar por impulso no es flojera ni mala intención. Una chica que escucha eso en casa se defiende menos y cuenta más.
- Pregunta por el ánimo como preguntas por las notas. Con naturalidad y más de una vez. En mi experiencia, una pregunta directa y tranquila (“¿has pensado en hacerte daño o en no querer vivir?”) no le da la idea: le abre la puerta para contarlo.
- Pregunta también, sin interrogarla, cómo duerme, cómo le va con sus amigas y en redes, y si alguien la presiona o la hace sentir mal. Si hay consumo de alcohol u otras sustancias, o señales de que alguien la está lastimando, consulta pronto.
- Habla de sexualidad y anticoncepción antes de que haga falta. No como advertencia, sino como información, y deja que su médico sea parte de esa conversación.
- Cuida que el TDAH no sea lo único de lo que se habla cuando se habla de ella. Lo que hace bien también necesita espacio.
¿Cuándo consultar?
Conviene una evaluación, o retomar el seguimiento si lo dejaron, cuando:
- Tu hija es muy distraída, olvidadiza o desorganizada, aunque “no dé problemas” en el colegio, y eso le cuesta en las notas, con sus amigas o en su ánimo.
- Notas que se aísla, que está más irritable o que dejó de disfrutar lo que antes le gustaba.
- Tiene cambios de ánimo desde que empezó un anticonceptivo.
- Ya tiene diagnóstico de TDAH y nadie ha conversado con ella sobre el ánimo, la autolesión o la sexualidad.
En mi consulta atiendo adolescentes desde los 15 años; para menores de 15, lo indicado es una evaluación con psiquiatría infantil. En la consulta, tu hija tiene un espacio confidencial; la excepción son las situaciones de riesgo grave, que se explican desde el inicio.
Y si habla de no querer vivir o se hace daño, no esperes a una cita: llama a la línea 113, opción 5, al 106 o acude a una emergencia.
Si tu hija tiene 15 años o más y tiene TDAH, o sospechas que podría tenerlo, podemos conversarlo en consulta, presencial en Miraflores o de forma virtual. Si es menor de 15, te puedo orientar hacia psiquiatría infantil. Y si ya la acompaña otro profesional, estas preguntas sirven igual para llevarlas a su próximo control.
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¿Toda chica con TDAH va a tener estos problemas?
No. Los estudios hablan de promedios de grupos: dicen que estos riesgos son más frecuentes, no que le vayan a pasar a tu hija. Conocerlos sirve para preguntar a tiempo, no para vivir con miedo.
¿Cómo se ve el TDAH en una adolescente?
Muchas veces, más distraída que inquieta: se distrae, olvida cosas y es desorganizada, aunque "no dé problemas" en el colegio. Por eso a muchas chicas se les pasa. Solo un profesional puede evaluarlo.
¿Por qué a tantas chicas se les pasa el TDAH?
Porque muchas son más distraídas que inquietas. En un estudio con docentes, solo el 14 % pensó en TDAH ante una niña sobre todo distraída, frente al 43 % cuando además era inquieta e impulsiva.
¿Debería preguntarle a mi hija si ha pensado en hacerse daño?
Sí, con calma y sin interrogarla: en mi experiencia, una pregunta directa no le da la idea. Además, los autores de un análisis de 57 estudios recomiendan que los profesionales pregunten por las ideas y conductas suicidas en cada control de TDAH, porque los cuestionarios habituales no suelen incluirlo. Si hay riesgo ahora: línea 113, opción 5, o 106.
Si notas cambios en su ánimo, ¿tiene que dejar el anticonceptivo?
No por su cuenta: dejarlo sin otro método la expone a un embarazo no buscado. Anímala a conversarlo con su médico o ginecólogo.
Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza una evaluación médica individual ni crea una relación médico-paciente. Ningún tratamiento se inicia, se cambia ni se suspende sin conversarlo con su médico.
Referencias
- Groenewald C, Emond A, Sayal K. Recognition and referral of girls with Attention Deficit Hyperactivity Disorder: case vignette study. Child: Care, Health and Development. 2009;35(6):767-772. doi:10.1111/j.1365-2214.2009.00984.x
- Mowlem FD, Rosenqvist MA, Martin J, Lichtenstein P, Asherson P, Larsson H. Sex differences in predicting ADHD clinical diagnosis and pharmacological treatment. European Child & Adolescent Psychiatry. 2019;28(4):481-489. doi:10.1007/s00787-018-1211-3
- Skoglund C, Sundström Poromaa I, Leksell D, et al. Time after time: failure to identify and support females with ADHD. Journal of Child Psychology and Psychiatry. 2024;65(6):832-844. doi:10.1111/jcpp.13920
- Lundin C, Wikman A, Wikman P, Kopp Kallner H, Sundström-Poromaa I, Skoglund C. Hormonal Contraceptive Use and Risk of Depression Among Young Women With ADHD. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry. 2023;62(6):665-674. doi:10.1016/j.jaac.2022.07.847
- Septier M, Stordeur C, Zhang J, Delorme R, Cortese S. Association between suicidal spectrum behaviors and ADHD: A systematic review and meta-analysis. Neuroscience & Biobehavioral Reviews. 2019;103:109-118. doi:10.1016/j.neubiorev.2019.05.022
- Hinshaw SP, Owens EB, Zalecki C, et al. Prospective follow-up of girls with ADHD into early adulthood: continuing impairment includes elevated risk for suicide attempts and self-injury. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 2012;80(6):1041-1051. doi:10.1037/a0029451
- Skoglund C, Kopp Kallner H, Skalkidou A, et al. Association of ADHD With Teenage Birth Among Women and Girls in Sweden. JAMA Network Open. 2019;2(10):e1912463. doi:10.1001/jamanetworkopen.2019.12463
Nota sobre conflictos de interés: los estudios 2, 3, 4 y 7 tienen autores con vínculos declarados con fabricantes de medicamentos para el TDAH (en el estudio 2, ajenos a ese trabajo), y los estudios 4 y 7 también con fabricantes de anticonceptivos. El análisis del estudio 3 recibió apoyo de un fabricante de medicamentos para el TDAH, y su autora principal dirige una clínica privada de TDAH.
